Yo argentino

Definitivamente si hacemos una investigación entre todos los compatriotas que estamos por el mundo dando vueltas; existirán muchas razones por las cuales dejamos el lugar en donde nacimos. En algunos períodos más que en otros fue considerablemente mayor las oleadas de argentinos que tomaron rumbos hacia otros pueblos; las crisis económicas, los gobiernos dictatoriales o algunas otras razones son validas y seguramente suficientes para cada compatriota que partió en búsqueda de nuevos horizontes. Claro que habrá algunos que dejan el país buscando quien sabe qué cosa, o tal vez esa búsqueda de nuevos cielos tenga más que ver con buscar los nuevos horizontes internos; en definitiva todas alternativas validas y respetables.

El desarraigo nos pone en una vereda que antes quizás no mirábamos o no sabíamos cual era la verdadera dimensión que ella tenía. El desembolso que efectuamos a cambio del viaje hacia nuevos horizontes en muchos casos es muy costoso y doloroso, también en este nuevo rumbo nuestros bolsillos empiezan de cero en todo los órdenes pues el precio que pagamos por no ser de este suelo es muy alto y en varias ocasiones por demás complejo aun si nuestro nuevo destino es de habla castellana como el nuestro.

Vivir en otras latitudes nos sitúa en desafíos de enfrentarnos a costumbres, comidas y hasta aromas diferentes y el comenzar a rehacer una nueva vida tratando de acomodarnos a esto nuevo que nos toca experimentar. El acomodarse a la lejanía de nuestra tierra no es un proceso que en todos los casos se manifieste de una misma manera; tal vez para algunos ese “acomodarse” sea más fácil que para otros. Es muy importante en este proceso la presencia de aquellos compatriotas que como nosotros partimos en búsqueda de nuevos horizontes. En este sentido poder integrarnos a un espacio cultural, deportivo, social o simplemente encontrarse para compartir lo nuestro; nos da en muchos casos una bocanada de felicidad y gratitud pues el solo hecho de escuchar hablar en nuestro “mismo idioma”, utilizar nuestros modismos o simplemente compartir lo que todo argentino hace o por lo menos disfruta que es la simpleza de un mate nos abriga el alma.

Chile es un país que como a muchos de mis compatriotas nos recibió con los brazos abiertos pero de todos modos no fue fácil acomodarnos a estilos diferentes de opinión y hasta de formas disimiles de percibir un mismo tema. El hecho de ser argentinos en muchos casos nos entorpecía el insertarnos a la sociedad chilena; en otros nos facilitaba un pase mucho más expedito hacia el logro de nuestros objetivos.Quien no ha experimentado en carne propia sentirse fuera por el solo elemento de “ser argentino”. Quizás y después de años de divisiones por diferentes motivos hoy debemos ver que tal vez en muchos casos los que nos desunía como vecinos hoy nos encuentra en franca y recuperada amistad.Seguramente y creo que fue así, a raíz de la tragedia que enluto a este país a comienzos del 2010; este sacudón que tantos daños irrecuperables produjo, nos despertó la conciencia de diseñar una nueva sociedad, un nuevo modelo de relaciones basado en los principios solidarios y de cooperación mutua que, tan alejados hoy por hoy se encuentran en todo el mundo.Convertir estos acontecimientos en la posibilidad de mejorarnos como seres humanos, nos brindara la posibilidad de encontrarnos con aquella parte nuestra que no miramos; nuestro ser mas intimo. Elegí este país para vivir, crecer, amar y transitar este tiempo, tengo mis raíces, mis afectos y mis muertos en mi patria, pero siento a Chile como mi otra parte de mi historia. Todos estamos escribiendo nuestra otra historia aquella que nos alejo de nuestro terruño más preciado pero que nos permite encontrarnos con nuevos amigos, formar nuestra nueva familia y encontrarnos en otros espacios en donde seguir siendo argentino. Estas son mis sensaciones, esta es mi reflexión.

 

Jose Luis Marchi para http://argentinosenchileoficial.com/

12/07 /2012

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